El cordón umbilical es una estructura en forma de tubo, flexible, que durante el embarazo conecta al feto con la madre, es la línea de vida del bebé con la madre. Tiene vasos sanguíneos que nutren al bebé y eliminan además los productos de desecho, como ya hemos dicho en una publicación anterior acerca de la vuelta de cordón.
El prolapso del cordón umbilical (PCU) es una emergencia obstétrica que se produce cuando el cordón umbilical se introduce en el canal del parto por delante o al lado de la parte de presentación fetal, de manera que el propio feto comprime el cordón durante el trabajo de parto y provoca una hipoxemia fetal.
Existen dos tipos de prolapso, dependiendo de la forma en la que ocurran. Distinguimos:
- Prolapso oculto: ocurre cuando las membranas se encuentran intactas y el cordón es comprimido por el hombro o la cabeza del feto. La única pista para descubrir que esto está sucediendo puede ser un patrón de frecuencia cardíaca fetal anormal, detectado durante la monitorización. Los cambios en la posición de la mujer pueden aliviar esta compresión; sin embargo, si el patrón de la frecuencia cardíaca fetal persiste, se va a requerir una cesárea inmediata.
- Prolapso evidente: también llamado manifiesto o franco. Ocurre cuando las membranas se han roto y el cordón umbilical protruye en la vagina o sale de esta antes de que lo haga el bebé. Si se produce este tipo de prolapso es necesario hacer de forma inmediata una cesárea, para evitar la interrupción del riego sanguíneo del feto. Hasta que esta empiece, la matrona o enfermera deberá de mantener el cuerpo del feto apartado del cordón.
