Una de las preocupaciones de las madres al quedarse embarazadas son las consecuencias físicas que este puede acarrearle. Por eso muchas deciden informarse sobre qué deben hacer para esquivarlas o minimizarlas.
Una de las opciones que más se ofrecen y que vieron aumentado su éxito exponencialmente, ha sido la aplicación de los masajes perineales. Esta técnica ayuda a mejorar la elasticidad de esta zona, clave en el trabajo de parto.
Técnica del masaje perineal
A continuación vamos a ver en qué consiste el masaje perineal, además de conocer sus beneficios para comprobar su importancia para las futuras madres.
Se recomiendan sesiones diarias de 10-15 minutos, a partir de la semana 34 de embarazo, para conseguir el objetivo de este procedimiento que básicamente procura evitar el desgarro vaginal durante la salida de la cabeza del bebé, además de la episiotomía.
Esta técnica puede aplicarse de forma doméstica, siempre con una buena higiene de mano previa, para evitar posibles infecciones.
Para realizarlo, se deben introducir los dedos índices o pulgares en la vagina presionando la zona próxima al ano y los músculos perineales. Se debe continuar hasta notar una sensación de hormigueo, pero sin llegar al dolor. Durante las primeras sesiones la zona estará más rígida y apretada, pero tras la ejecución continuada de la técnica se conseguirá ir bajando estas sensaciones.
Si queréis ver más información, podéis consultar las siguientes páginas web:
