Una vez se produjo el parto y el posterior alumbramiento, pasarán unos meses, que serán diferentes en cada mujer, hasta que llega la primera menstruación. Este período de tiempo se le conoce con el nombre de puerperio y es de especial relevancia porque su patología, algunas veces, lleva asociadas consecuencias fatales para la mujer.
Se reconocen, en la literatura cuatro tipos de puerperio, que serían:
- Puerperio inmediato, es decir, 24 horas tras el parto.
- Puerperio mediato: que va del segundo al décimo día tras el nacimiento.
- Puerperio alejado, va hasta los 450 o 45 días tras el parto.
- Puerperio tardío que puede llegar a los 6 meses si la madre decide dar lactancia materna exclusiva.
Hay pautas de higiene que ayudan a evitar estas consecuencias, pero para conocer el porqué de la necesidad de higiene, vamos previamente a conocer en qué consiste esta patología y sus consecuencias.
Los problemas más graves asociados a esta etapa suelen ser de tipo vascular, como por ejemplo la trombosis venosa profunda o el tromboembolismo pulmonar. Aunque también se pueden producir patologías de la lactancia como grietas en el pezón, mastitis, además de patologías de índole psiquiátrico como depresiones o psicosis.
Cuarentena
En el caso de que no existan complicaciones, el puerperio será fisiológico únicamente, es decir, se sucederán toda una batería de cambios en el cuerpo de la madre, para conseguir devolverla al estado inicial previo al embarazo, de la mejor forma posible. El puerperio es necesario para recuperar la normalidad del organismo de la madre.
Algunos de los cambios que puede sufrir la madre son:
- Eliminación del agua: es muy común ver cómo las embarazadas tienen mucha retención de líquidos, pues en el posparto lo eliminarán a través de la orina y del sudor.
- Pérdida de peso: es uno de los cambios más habituales y que las madres más fuerzan. Este cambio se consigue como consecuencia del anterior y también gracias a la lactancia materna.
- Cambios en el aparato circulatorio: ya que al eliminar el peso del bebé y de los líquidos, el cuerpo tiene que soportar menos peso y se recupera la frecuencia cardiaca normal, además de que los vasos recuperan su tono.
- Cambios hormonales: todas las hormonas que han intervenido para ayudar a la progresión del embarazo y del parto, van a ver disminuidos sus niveles porque ya no nos son de utilidad, estas son: los estrógenos, la gonadotropina coriónica y la progesterona. Pero aumentarán los niveles de prolactina para conseguir la producción y secreción de leche materna.
- Reducción del volumen abdominal: con una consiguiente mejora de la función respiratoria, la capacidad de la vejiga, el tránsito intestinal normal y el apetito.
- Alteraciones de la piel: desaparece la pigmentación de la cara tras el embarazo y la línea alba. La piel del abdomen se recuperará más lentamente.
- Descenso de la actividad inmunitaria, por eso hay que prevenir infecciones antes del parto.
- Cambios en el aparato genital: se produce la involución uterina, es decir, la disminución de su tamaño. Además se eliminan durante 2-3 días tras el parto los restos de este. El cuello del útero se recupera tras un mes y la vagina lo hace 10 días después.
- Reanudación de la menstruación: si la madre no es lactante, esta generalmente se recupera pasados 40 días tras el parto. En el caso de ser lactante se extiende hasta que la madre deja de dar pecho.
