jueves, 13 de abril de 2023

Un poco de historia: el hombre que descubrió que lavarse las manos salva vidas

Hoy en día, y más aún con la pandemia que hemos tenido que vivir, todos sabemos la verdadera importancia que tiene el lavado de manos. Sin embargo, cuando esta teoría fue propuesta por primera vez por el médico Ignaz Semmelweis, generó mucha polémica y su idea no fue tan aceptada en aquellos tiempos. Hoy os dejamos por aquí un vídeo que nos explica cómo se descubrió que lavarse las manos salva vidas.

Ignaz Semmelweis, un médico húngaro que trabajaba en el Hospital General de Viena en el siglo XIX, se dio cuenta de que muchas mujeres que daban a luz en el hospital morían de fiebre puerperal, una infección grave que afectaba a las mujeres después del parto. Observó que la tasa de mortalidad era mucho más alta en las mujeres que daban a luz en las salas de maternidad atendidas por médicos y estudiantes de medicina que habían estado realizando autopsias antes de asistir a los partos.

En 1847, después de analizar los datos de mortalidad y observar las prácticas de higiene de los médicos y estudiantes de medicina, Semmelweis llegó a la conclusión de que la fiebre puerperal se estaba propagando por las manos contaminadas de los médicos y estudiantes de medicina que habían estado realizando autopsias.

Para probar su hipótesis, Semmelweis ordenó a los médicos y estudiantes de medicina que se lavaran las manos con una solución de cloruro de calcio antes de asistir a los partos. La tasa de mortalidad de las mujeres que daban a luz en las salas de maternidad tratadas con esta solución de cloruro de calcio se redujo drásticamente, lo que demostró que lavarse las manos era una medida eficaz para prevenir la propagación de la fiebre puerperal.

A pesar de los resultados positivos, Semmelweis encontró resistencia entre sus colegas, quienes no creían en su teoría y se negaban a lavarse las manos. Frustrado por la falta de apoyo y reconocimiento, Semmelweis finalmente abandonó su trabajo en el hospital y regresó a su país de origen, donde murió en la pobreza a los 47 años. Sin embargo, su descubrimiento sobre la importancia de la higiene y el lavado de manos se convirtió en una práctica común en la medicina moderna y salvó innumerables vidas.