La diabetes gestacional ha aumentado de forma significativa en los últimos años, crece un 70% en los últimos 10 años según ha publicado el diario El País. Debido a este alarmante dato y al número de diabéticas embarazadas no diagnosticadas, es importante dar a las futuras madres una serie de recomendaciones y pautas que deben seguir, así como explicar con detenimiento las posibles complicaciones que esta puede acarrear.
Antes de nada, introduciremos de forma breve lo que es y los posibles riesgos de esta enfermedad. La diabetes gestacional se trata de una alteración en el metabolismo de los hidratos de carbono que se debe a la falta total o parcial de insulina. Esto provoca la no absorción de la glucosa por parte de las células y, por lo tanto, la elevación de la misma en la sangre.
Es la complicación más frecuente durante el embarazo, uno de cada diez embarazos puede estar asociado a la diabetes a nivel mundial. Suele aparecer en el segundo y tercer trimestre del embarazo y se detecta mediante un análisis de la glucosa en sangre, alrededor de la semana 24 a 28 y, normalmente, remite tras el parto.
Aunque lo más frecuente es que la diabetes gestacional no traiga consigo signos ni síntomas, el aumento de la sed y el incremento de la micción podrían ser indicadores de ella.
Las causas de su aparición en algunas mujeres y en otras no es desconocida para los investigadores, pero si que existen algunos factores de riesgo que aumentarían la predisposición a sufrirla:
- Sobrepeso u obesidad.
- Edad materna, las mujeres mayores de 35 tienen un mayor riesgo.
- Falta de actividad física.
- Diabetes gestacional en un embarazo previo.
- Antecedentes familiares de diabetes.
- Síndrome de ovario poliquístico.
- Parto previo de un bebé con peso superior a 4 kg.
- Comer alimentos saludables y variados, centrándose en las verduras, frutas y granos integrales.
- Hacer actividad física, como dar un paseo tranquilo o ir a nadar. Debe ser actividad moderada y siempre supervisada por un especialista.
- Comenzar el embarazo con un peso saludable. Si planeas quedarte embarazada, perder peso extra antes de ello puede ayudar a llevar un embarazo mejor.
- No ganar más peso de lo recomendado durante el embarazo.
