sábado, 1 de abril de 2023

Fecundación in vitro (FIV)

Normalmente la fecundación se produce dentro del útero de la mujer y posteriormente, este óvulo fecundado se queda fijado en el endometrio uterino para que, el feto crezca y tras alrededor de 38 o 40 semanas se produzca el nacimiento. Pero cuando la fecundación no puede ser intrauterina por diversos motivos, se recurre a la fecundación in vitro (FIV).

La FIV es otra de las técnicas más eficaces para conseguir un embarazo. Se trata de realizar una fecundación en el laboratorio, para luego introducir los embriones en el útero de la mujer. 



Para realizar esta técnica son necesarias tres fases. Primero se le recetan inyecciones con hormonas a la madre para conseguir varios óvulos de ambos ovarios. Una vez conseguida la maduración de estos, se procede a la extracción de los óvulos en quirófano. Finalmente se introduce en el útero de la mujer el embrión de mayor calidad. 




Hay dos tipos de fecundación in vitro, por un lado está la fecundación in vitro convencional (FIV) y por otro lado está la Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI).

La FIV consiste en colocar en una placa los espermatozoides y los óvulos para que se fecunden y entre el día 3 al 5 se introducen en el útero materno.

En cambio en la ICSI se introducen directamente los espermatozoides en cada óvulo. Por lo tanto este tratamiento es la solución a la mayor parte de esterilidades masculinas por baja funcionalidad espermática.

Estas técnicas son elegidas como opción idónea en casos donde otras técnicas no hayan funcionado, en mujeres con obstrucción de las trompas, endometriosis o situaciones en las que hay un recuento bajo de ovocitos o estos son de baja calidad.

Si queréis conocer más información acerca de esta técnica, podéis consultar las siguientes webs:

ZYGOS

MEDLINE

CLÍNICA PINTADO


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